sábado, 21 de junio de 2014

“ES TIEMPO DE IRSE A CASA”

Cuando pienso que es tiempo de irse a casa, no quiero decir en un vehículo, quiero decir en su corazón; cuando usted se va a casa en su corazón, reconoce la prioridad de su familia y el valor que ésta tiene. Los que lo observan, advierten que estas personas son mas importantes para usted que cualquier otra cosa en la tierra. Merecen su tiempo y su devoción, a la vez, que le ayudan a permanecer sensible y también responsable. La interacción que usted disfruta con su familia, fortalece su carácter de manera que puede enfrentar mejor con integridad una cultura que ha estado corrompida desde que los primeros humanos cometieron el primer pecado. El pecado siempre tendrá el potencial de destruir las vidas de las personas, las familias y las comunidades. No obstante, existen muchas personas que dan mayor prioridad a sus familias. Si suficientes personas harían eso, nuestro mundo se transformaría radicalmente. A través de la historia, las grandes sociedades han surgido y desaparecido y han sido las familias fuertes quienes jugaron un papel decisivo en el éxito de una cultura. La institución de la familia puede ser fortalecida, aunque la tendencia presente no parece buena. Los roles de esposo y esposa han estado tan difusos, que muchos no saben lo que deberían estar haciendo para cumplirlos. Muchos hijos no tienen idea de quienes son, por que son importantes, o como podrían contribuir a su mundo. Ayudar al prójimo es una noción del pasado. Es necesario conocer al vecino para poder ayudarle, lo cual se hace cada vez mas difícil, teniendo una cerca de casi tres (03) metros de altura superándonos. Ahora bien, las personas dicen que valoran a sus familias por sobre la carrera y la realización personal, pero ¿Cuan conectados están a las personas que comparten su mismo techo?, ¿Cuanto contacto tendría usted con sus hijos si no fuera por los celulares y mensajes de texto?, ¿Cuándo fue la última vez que dedico 30 minutos cultivando a alguien que lleva sus genes?. Finalmente, se que tenemos el potencial de dar prioridad a nuestras familias. El corazón humano todavía anhela la estabilidad que proveen las familias, a riesgo de sonar pasado de moda, anhelamos los valores de nuestros antepasados: valores de familia, intimidad en casa, reverencia en la iglesia, seguridad en la escuela y en el barrio, equidad en el trabajo y los interesantes cuentos del “Abuelo”